domingo, 25 de octubre de 2009

Con lo justo, América se lleva el clásico.

Un gol al minuto tres del colombiano Mosquera le permitió al América llevarse un clásico que dominó, a placer, de principio a fin, cosa que ya mucho no hacía. Cabezazo oportuno a primer palo, donde apareció el defensa para anticipar su marca y mandar el balón a las redes en la primera llegada americanista. A partir de ahí los de Coapa se adueñaron del partido para no soltarlo ya más; controlaron, marearon e incluso pasearon a ratos a unas Chivas opacas, deslucidas, que nunca mostraron resistencia alguna. Fea decepción para el Guadalajara que le lleva a replantearse por enésima vez su cacareada filosofía. ¿Cómo es posible que el equipo que se dice abanderar el símbolo del espectáculo tenga en su banca a un técnico que es justo la antítesis del mismo? ¿Cómo se puede aspirar siquiera a ganar un partido, ya no se diga un clásico, si se sale con una alineación timorata y pobre? No nos sorprenda si mañana, en uno de esos desplantes que le caracterizan, el señor Vergara anuncie a los cuatro vientos la remoción de Arias y la sonante contratación del mejor técnico del mundo.
Hoy la contradicción Arias fue lo que menos le importó al América, que debió de haber salido con una victoria más abultada. Pardo se dio festín; lanzó cada que quiso balones certeros a sus arietes que si no terminaron en gol fue por la figura de un Michel, único jugador chiva que entendió que lo de hoy era un clásico. Esqueda se dio festín, el inconsistente Esqueda de pronto parecía crack, hacía jugadas de lujo, sombreritos perfectos, túneles en toda la vuelta, tacos vistosos, centros hirientes, partido redondo para el queretano que tuvo su enojo justificado cuando fue removido por un Ramírez que se mostró un tanto conformista. Hoy Cabañas no estuvo fino, pero aún así le bastó para mandar dos remates; el primero un cabezazo inusual, recorriendo y lanzando a poste contrario donde Michel no alcanzó a llegar pero en la raya alcanzó a desviar Solís; el segundo a jugada personal, empujando el balón a carrera pura, con tres defensas dejados en el recorrido, pero terminada la jugada en un disparo un tanto suave que atajó Michel. A falta de Cabañas estuvo Esqueda, cosa rara. El chico se mandó una jugada preciosa, estando de espaldas, con la marca encima de Reynoso, se aventó un túnel y le dio la vuelta entera quedando solo en el área, levantó el rostro y mandó un centro medido al Rolfi, quien se tendió de palomita y el balón no entró porque fue obstruido en mano flagrante por Mejía; el penal no se marcó. Pero fue llegada tras llegada, Reyna se enfrentó tres veces solo contra el arquero.
Ahí queda una llamada de atención seria al Rebaño. Pregona tener la defensa de la selección nacional y es ahí justo su talón de Aquiles; Magallón no se encuentra, Reynoso es batido con facilidad, Galindo, hoy ausente, argumenta fallo tras fallo. Sólo Michel se destaca. Adelante no hay nada, las Chivas es un equipo sobrevalorado.

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