lunes, 22 de febrero de 2010

El séptimo y la historia

El Puebla llegó al Jalisco como animal al matadero, como casi siempre, y como casi siempre se levantó de la lona, montó partido y arrinconó a un Guadalajara que terminó por primera vez pidiendo la hora. Juego enorme para los del Chelís, que en todo momento merecieron más, y que alcanzaron el empate a cinco del final y les fue anulado, porque el sábado no podían salir con puntos del Jalisco. Estaba en la mesa un récord inédito.
El Puebla ha alcanzado un juego que emociona, que casi enamora. Ha llegado al imaginario colectivo a base no de un fútbol vistoso, sino luchón, de entrega, de meras tripas en el momento en que se deben de poner. Hay equipos así y nuestro fútbol, que no aspira a más, los produce a montones. Ahí quedan en el recuerdo el Morelia del Fantasma, o el León de Misael, o el Celaya de Butragueño. Equipos huérfanos de títulos, pero que alcanzaron algo quizá más importante, la simpatía del aficionado. Lo más seguro es que este Puebla del Chelís nunca ganará nada. Eso, sin embargo, es secundario. El equipo tiene desde hace rato un lugar seguro en las nostalgias futbolísticas.
Es de admirar el ojo clínico del Chelís para reciclar jugadores y darles terceras y cuartas oportunidades. Las huestes a las órdenes de Solá saben que no tendrán otro chance y salen a partirse el alma. El último descubrimiento se llama Hércules Gómez, un chico que anduvo deambulando en la MLS. El sábado anotó abajo de Michel tras recibir un pase que hizo una avenida en la dfensa chiva. Fue el del empate parcial, el que devolvía al Puebla al partido tras el mazazo inicial que les había provocado el primer gol de Bautista. El Bofo volvió a festejar en el redil. En el torneo pasado, cuando jaguares visitó a chivas, el Flaco Tena separó a Bautista de la concentración y lo mandó a la tribuna alegando indisciplina. El Guadalajara ganó ese partido un gol a cero. Nadie en el estadio celebró el gol chiva como el Bofo. Tena ya no lo requirió más. El largo coqueteo Vergara-Bautista estaba por concretarse.
El sábado Adolfo se mandó un gol de bandera. Dejó en la yerba a Mondragón con un recorte y levantó un globito con la izquierda que humilló la salida de Villalpando. Mondragón es el defensa más torpe que ha enfrentado Bautista, hizo lo que le dio la gana con él. En una jugada previa al segundo gol chiva Bautista le reventó el esférico en la cara y lo obligó a salir del partido. Aprovechando la ausencia, el Bofo llegó solo a cerrar un centro de Medina. Ante el desconcierto poblano Báez dio gracias para anotar el tercero. Y parecía que el partido se tornaba rojiblanco; pero un zapatazo de Palau obligó a las chivas a tomar precauciones. El Puebla se adueñó del encuentro entonces y el empate llegó. El séptimo triunfo, sin embargo, era ineluctable. Medrano anuló el gol de Rincón y las plumas anotaron entonces el día en que las chivas lograron hacerle un guiño a la historia: siete juegos, siete triunfos.

jueves, 18 de febrero de 2010

Sexta victoria y miércoles de ceniza

El Guadalajara llegó anoche al Hidalgo para resolver con oficio, cosa prematura en un equipo lleno de jóvenes, un partido bravo. Ante la ausencia de Hernández y una condición climática que impedía el buen juego, el rebaño mantuvo la forma y saltó la media cancha para romper un duelo que se pudo haber resuelto a favor del Pachuca. Pero fue Báez el único que vio puerta en un concierto de tiros de media distancia, en un zapatazo perfecto desde casi treinta metros. Balón peleado por Arellano y dejado luego al garete en una barrida, hasta allí llegó Báez para meterle todo el empeine y anidarlo en el ángulo superior derecho, lejos de Calero.
Tras el pitazo final el equipo se fundió en abrazos. El esfuerzo había sido enorme. El hecho demuestra unión, más sincera que su parafernalia inicial, donde todos salieron con una cruz de ceniza en la frente, hasta Hernández y Lebrija que observaban desde las tribunas, y Real, que mostraba orgulloso la insignia en la banca.
El lugar del Chicharito lo ocupó Arellano, que parece en el mano a mano durante un buen rato no se va a quitar ni al aire. Lo intentó varias veces y falló ante defensas muy troncos como Mustafá y López; varias veces también no se atrevió a hacerlo, aún lo abandona la confianza tras su larga penuria de la lesión. El Bofo brincó de inicio de nueva cuenta; comienza a mostrar cosas interesantes. Lo mejor fue su sacrificio en la recuperación de la pelota, en cambio, se mostró muy errático al poner el pase final, sólo atinó una vez dejando a Bravo frente a Calero, pero el sinaloense aún tiene en el cerebro los regaños de Lotina, y la frialdad que necesita a la hora de definir en el baúl del recuerdo.
Fue un juego digno, a pesar de la latosa lluvia. El Pachuca montó partido en los pies de Manzo y en los de Álvarez. Benítez al final tuvo el empate. De la misma forma el chiverío pudo sentenciar antes. Ha mostrado recursos este Guadalajara, anoche salieron avantes en el que quizá fue el partido más complicado del torneo.

martes, 16 de febrero de 2010

El Lyon mete en aprietos a un Madrid contemplativo

Herido salió el Madrid en su visita al Gerland. Perseguido por las secuelas de las cinco eliminaciones consecutivas en octavos en Europa, el equipo merengue sólo pudo despabilar algunos malabares de Cristiano. Con su estandarte europeo relegado a la banca, el Madrid se vio opaco, acusando recibo por un Huguaín que a todas luces porta menor fútbol que cualquiera de los dos delanteros argentinos del Lyon, y eso es mucho decir. Lisandro y Delgado preocuparon constantemente una defensa blanca aturdida, y aprovecharon por izquierda la delgadez de Marcelo. El brasileño se vio chico en esta cita que exigía el mayor tamaño, como chico se vio el Madrid.
Sólo Cristiano se aventuró a romper el renglón. Pero sus combinaciones artificiosas no fueron suficientes para enderezar el entuerto. El portugués se infla en las citas duras, bufa, fija la mirada y arranca cual toro cebú, pero no encontró hoy eco en unos compañeros tiesos. Ni Kaká se aprestó a tejer jugadas, ni Alonso tuvo la mirada fina. Pellegrini nunca volteó a ver a Raúl. Se decidió por un Benzemá flojo, que exhibió pocas ganas de herir a su antiguo equipo. El francés no se encuentra en este Madrid.
Ante la contemplación española, el Lyon asestó un tremendo disparo de Makoun, y estrelló el segundo en la madera en un tiro de aire del Chelito. El gol francés fue prodigioso. En una descolgada rápida Makoun no pensó siquiera en soltar la bola, soltó un zapatazo que tomó una curva hacia afuera, lejos de la estirada de Casillas.
Parece que la desventaja es factible remontarla en Chamartín; pero este Madrid ya está en aprietos en Europa de nueva cuenta. La no lejana final en el Bernabéu deberá ser motivo suficiente para cambiar de rumbo. En eso tiene los ojos fijos Cristiano.

lunes, 15 de febrero de 2010

Cinco juegos, cinco triunfos

El Guadalajara anotó el sábado su quinta victoria consecutiva. Inicio de torneo contundente para el rebaño. Ni aquellas gloriosas chivas del Campeonísimo pudieron conseguir tal arranque. De paso, esperanzado en igualar la marca del Gaby García (7 juegos anotando por lo menos un gol), el Chicharito firmó su octava diana. Gol tremendo, al minuto de juego, agarrando de bote pronto, de zurda y a la media vuelta, un cobro de falta por parte del Bofo.
Real resolvió la duda de la semana en el redil alineando a Bautista. Ante la baja por lesión de Mejía, el técnico pensó más en la vigilancia de su patrón. Fue una desición buscando el aplauso, y el cuadro bajo del chiverío lo resintió ante un Atlante que pudo llevarse premio pero que no encontró las piernas finas. Ahí queda la lección: el juego relajado del Bofo le estorba a estas alocadas chivas. Araujo terminó fundido, jamás encontró a un compañero que lo auxiliara en la recuperación de la pelota. El desparpajo y la gordura del Bofo evidenciaron a una defensa que de por sí no es muy confiable. El Atlante se paró ante Michel las ocasiones suficientes. Adolece de efectividad este Atlante, se les ve inseguros, cansados de mirar al Profe y escuchar sus mismos gritos desde hace años.
El Guadalajara apuesta por pegar primero, y pegar dos veces. A los seis minutos ya ganaba hasta con cierta facilidad. Una combinación entre Medina y Hernández colocó a aquél al filo del área grande, allí pisó la pelota y pegó de zurda intentando clarear a Vilar, el balón rasgó la pierna de un defensa y logró el objetivo del sinaloense, todavía Vilar alcanzó a arañar el esférico, pero no con la suficiente fuerza para evitar la anotación. Ante semejante panorama las chivas se soltaron en un vendaval, hasta que los pulmones de Araujo brindaron la protección necesaria. Cuando el canterano reventó, el equipo evidenció sus peores males. Estas chivas no necesitan a Bautista. No ensambla con unos jugadores cuya principal virtud es la explosión. Triunfo dudoso.

lunes, 8 de febrero de 2010

La culpa no es del Indio

El dato es duro: en ciudad Juárez ocurren 191 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes; es la ciudad más peligrosa del mundo. El 31 de enero quince sicarios irrumpieron en una fiesta de adolescentes y dispararon sin previo aviso rifles AK-47. Murieron cerca de dos decenas de chicos. La averiguación produjo que la causa aparente fue un duelo entre pandillas. ¿Qué pasa en Juárez que hasta jóvenes de diecisiete años se pasean por las calles montados en camionetas Van y con armas de tal poder? ¿Quién ordena una masacre de tal magnitud entre chicos que sólo se recelan por pertenecer a bandas contrarias? Esto es ciudad Juárez, el lugar de los femicidios y las maquiladoras, un lugar impune donde juegan los indios, equipo que terminó la temporada pasada sin ganar un solo juego y sólo lleva un gol en la que va de la presente.
El fútbol, sabemos, no es nada más que un juego. ¿Pero es posible hacerlo bajo tales condiciones? Si se mira los juegos de la tribu se responderá que no. Se ven tensos, incómodos, esperando que la temporada termine y surja la oportunidad de emigrar. Nadie le mete empuje a ese equipo destinado de antemano al descenso faltando casi una temporada por jugar.
En Juárez han parado varios de los principales cárteles de la droga. Ahí se le ocurrió a Francisco Ibarra llevar a su equipo. La plaza no tenía fútbol profesional desde 1992, cuando aquellas tristes cobras terminaron sin pena ni gloria un descenso anunciado. Primero fue el filial del Pachuca; Ibarra lo ascendió ganando una final vibrante, ante un León que parece que olvida su pasado glorioso. El equipo enfrentó las novatadas y desventajas que ofrece la competencia al benjamín; pero sorpresivamente salvó el descenso y alcanzó a clasificarse a la liguilla, donde estuvo a nada de llegar a la final. Algo pasó en el siguiente torneo. Algo que los ha sumido al mismo lodo. Ahí donde las mismas autoridades otorgan becas por 7500 pesos y sueldos de 9800 por ser policía, donde cualquier chavo asesina a otro y festeja en la impunidad, donde las mujeres salen de sus casas con la incertidumbre de si van a regresar; a ese sumidero han llegado los indios, y parece que el fútbol les ha quitado ya su etiqueta de intocables.
Ya les dieron el primer aviso. Pedro Picasso, entrenador del equipo indio sub-17, fue asesinado hace unas semanas por intentar resistirse a un asalto; varios jugadores han declarado que han recibido amenazas de muerte; los que han salido, como Chitiva, han comentado que jugar con una pistola apuntando a la cabeza no se puede. Para jugar con los indios se necesita ser expandillero, como el Maleno Frías. Éste chico es el único que se toma en serio el estar en primera división. Desgraciadamente para él ha sido abandonado por el gol. A él y al equipo. Ayer intentaron remates de todo tipo ante un Morelia que salió a pasearse en un partido que únicamente encontró atractivo en el grandioso gol de Emilio Hernández; zapatazo soberbio del chico, a bote pronto, lanzado desde el filo del área al poste contrario del arquero.
Parece que los indios están maldecidos, errar oportunidades tan claras, sin embargo, en una ciudad tan violenta, puede traer consecuencias no gratas. Esperemos que la estela de protección que aparentemente brinda la condición del futbolista no los abandone. A partir de hoy mediremos la paciencia del Kártel, la barra brava del equipo.