sábado, 30 de enero de 2010

El Guadalajara se monta en el envión de Hernández

Habrá que observar el tiempo para medir los límites de Hernández. Por lo pronto, de tres, tres. Seis goles apunta el delantero (dos por partido) en un inusitado arranque. Hoy le tocó resolver un juego tremendo, ante unos Tecos dignos, que montaron pelea y de buena forma hasta diez minutos antes de acabado el cotejo; entonces se derrumbaron, la rapidez rojiblanca los mareó para arrebatarles un triunfo que hasta ese momento merecían de sobra. Acusaron recibo de su viaje a Suramérica. Tanta sorpresa causó su pie en la Libertadores para estos Estudiantes que parece tomaron en curva hasta a su propio dueño, el equipo tiene plantilla limitada para afrontar dos torneos.
Eso no le importó al Guadalajara, que se dio el lujo de encajar dos goles, y con quince minutos por disputa metió el acelerador para darle la vuelta y apuntar su tercer victoria del Bicentenario. Habrá que voltear a ver a estas chivas, son garantía de buen juego, y lo más atractivo es que dejan jugar. Tal parece que el silogismo se resuelve así: donde juega el Guadalajara habrá goles. Los Tecos lo entendieron desde el arranque, si van a caer goles que sean nuestros, dijeron.
Hay un punto débil en el rebaño, lo acusó la temporada pasada, de hecho lo viene exhibiendo desde que el Maza abandonó al equipo. La defensa no se coordina de forma adecuada y sufre ante el regate. Hoy lo demostró Sambueza, dejó en el camino a tres, barrida incluida, y sirvió a la aparición del Pony; el chileno trae un romance de ya años, tal parece que el tiempo lo vuelve más fino, colocó el botín para empujar el balón y sellar esa jugada tremenda del argentino. Con unas chivas aturdidas, que no lograban descifrar el juego, imprecisas por su aceleración a destiempo, volvió a aparecer el Pony. Esta vez se internó por la derecha y tuvo tiempo para levantar la mirada; cuando se le concede tiempo al chileno, dueño de una técnica depurada, la cosa generalmente termina en gol. Mandó un centro medido a la entrada de Bareyro y éste cabeceó abajo de Michel. Con tiempo escaso en el reloj parecía que los Estudiantes se apuntaban su primer triunfo. Entonces Real decidió quemar todas sus opciones. Le dio entrada al Bofo, a Fabián y a Arellano. El Jalisco volvió a chiflar la salida de Bravo. El sinaloense se ha tenido que tragar la hegemonía del Chicharito. Los cambios fueron determinantes en el aviso, no en la remontada, y Herrera reaccionó tarde. El Guadalajara se adueñó del balón entonces y no lo soltó más. Fue una reacción relámpago, tres goles en siete minutos y la determinación de Hernández para encabezar la voltereta. Soberbio su primer gol, excelso el segundo. Sería una insensatez de Aguirre si no voltea a mirar al chico. Pero démosle tiempo al Chicharito, él nos enseñará sus defectos.

lunes, 25 de enero de 2010

Zepeda ilusiona a la Fiel

El primero de noviembre de 2008 se jugaba en el Tres de Marzo, un estadio al que no va nadie, un Tecos- América. Ese día se reportó buena entrada, por la afición que tienen las águilas en Guadalajara. Entre esa gente estaban dos exfutbolistas, jóvenes aún para haber abandonado el fútbol. Miguel Zepeda y David el Magic Mendoza. Ambos surgidos de la inagotable cantera rojinegra. Zepeda tuvo sus momentos de gloria en aquel Atlas de Lavolpe, y hasta alcanzó a levantar la Copa Confederaciones con México, único torneo de peso ganado por nuestro fútbol, ante un Brasil que apuntaba ya a Ronaldinho. Mendoza fue más discreto, su irregularidad lo llevó a pasearse por una lista amplia de equipos. La negligencia de los dos los había llevado a no ser considerados por ningún equipo. Eso no les importaba, ellos salían a divertirse gozando sus antiguos sueldos. Cuando terminó el partido cruzaron la avenida que separa al estadio del estacionamiento de una plaza comercial. Abordaron una camioneta Lan Rover. Entonces un tipo los alcanzó, sacó un arma y soltó cinco balazos al vehículo. Tres impactaron en Mendoza, Zepeda salió ileso. El Magic murió instantáneamente.
El suceso impactó a Zepeda, que anduvo deambulando y desperdiciando ofertas. Hasta que se enteró del regreso de Lavolpe al Atlas de sus amores. El primer torneo resultó un fiasco. Su falta evidente de ritmo lo destinó muchos minutos a la banca, y cuando Lavolpe se dio cuenta que ni Vargas ni alguno de sus delanteros, a excepción de Osorno, anotaría un gol, lo habilitó de centro delantero. No le fue nada bien. Terminado en desastre el segundo período lavolpista, la directiva volteó la cara a Argentina. De allá se trajo otro entrenador, que también gozó de las mieles de dirigir a Boca, aunque éste con mucha más fortuna. Ischia habilitó a Zepeda en la misma posición. El sábado el viejito se mandó tres goles. Zepeda no anotaba en primera división desde 2005.
La Fiel, una especie de camaradería maldecida (su equipo no gana nada desde 1951), se ha regocijado de nuevo. Ha encontrado a un Botinelli soberbio, tranquilo, sereno, rebasado ya su bronca con Lavolpe. Y a través de sus piernas el Atlas tumbó el sábado al campeón en el Jalisco. A través de sus piernas y de la contundencia de Zepeda. Miguel hizo dos goles de cabeza, apareciendo justo a cerrar dos centros que techaron a toda la defensa regia. Pero el primero, el que le valió la noche, lo hizo con las tripas. Una habilitación de Pacheco la medio controla con la cabeza y encarrera tras de Basanta. El defensa tenía todas las ventajas, pero el hambre del atlista es mucha como para dar concesiones. Forjó el cuerpo a cuerpo y terminó ganando a un Basanta que acabó en la yerba. Solo frente a Orozco pateó suave a su derecha. Al término del juego, luego de los tres goles a un Monterrey que olvidó su etiqueta de campeón, Zepeda soltó su rabia, esa que venía conteniendo desde aquel suceso de 2008. El juego fue para el Magic.

Un Guadalajara solvente confirma a Hernández.

En lo que pareciera una calca de su partido anterior, las chivas ganaron 3-1 de nueva cuenta. Ahora fue en el Volcán, ante unos tigres muy tristes y huecos. El Chicharito volvió a asomarse, anotando dos goles como lo hiciera también en la jornada uno.
Dicen por ahí que una mentira repetida cien veces se convierte en verdad. Tanto vocifera Vergara en tener a los mejores futbolistas del país que parece que los chavos, forjados en ese proyecto de silbidos de sirenas, se lo empiezan a creer. El Guadalajara conserva a dos jugadores campeones mundiales; el otro, el más prometedor, se les fue. Esos dos jugadores parecían asfixiarse en el rebaño, y junto a ellos, una llamada cantera dorada se perdía también en minutos y destellos a cuentagotas. ¿Acertó Vergara en el despido de Ramoncito, Pineda y Amaury? Quizás; pero no en la forma, al menos no con Morales, último bastión chiva. Por mero respeto a su trayectoria, Ramoncito debía seguir; por abanderar esa filosofía que de pronto se queda acéfala, Ramoncito era un héroe necesario. Representaba la tradición, la bofetada a ese mercado de piernas que sin moral alguna detesta el amor fiel a un equipo. Por eso el Madrid no se deshace de Raúl, ni la Roma de Totti, ni el Barça de Puyol. La excelente pierna zurda de Ramón deambula ahora por los recovecos de un reglamento absurdo. Fue lo que se ganó por entregarle su fútbol a un Guadalajara arrogante.
Los chavos, con minutos fáciles ahora, se empecinan en darle la razón a su patrón. Son una camada atrevida, rápida, efectiva y, cosa rara, posee un delantero contundente. Hernández tuvo tres el sábado y metió las tres (una la nuló el árbitro de fea forma). Primero apareció oportuno a empujar un balón peinado y anticipar de cabeza a Saucedo; luego, utilizando su inteligencia, surgió en medio de una defensa felina que se atoró en un fuera de lugar y bombeó a Cirilo, gol hermoso, que resume la rapidez mental del chico, quien antes de recibir un balón sabe perfectamente qué hacer con él. Luego vino un asomo tigre, pero fue más por un obsequio de Michel. Al filo del primer tiempo apareció Reynoso (él, que va con una rapidez asombrosa de lo sublime a lo ridículo) para bajar un balón dentro del área y chutar de media vuelta al rincón de Saucedo.
El marcador no se movió más. Itamar, que en la primera vuelta había vacunado al rebaño, ahora se anduvo peleando con todo mundo. La media efectiva del rebaño lo dejó sin espacios. Real ha sacrificado una media talentosa por la rapidez y eficiencia de tres chicos que no se cansan de correr nunca. Y para precisar la calca del juego de la jornada uno, apareció el Bofo a diez miutos del final. Lleva un guante blanco un la mano izquierda, sabrá él por qué. Pero ahora sus destellos irregulares parece que las chivas no los necesitan. Habrá que seguir al Guadalajara, prueba firme de buen fútbol.

lunes, 18 de enero de 2010

Hernández opaca el regreso del Bofo

El Guadalajara pagó factura antier por su desliz con Ramoncito. Media taquilla reportó en unos aficionados resentidos que parece que se cansan de los desaciertos de Vergara. Ni el regreso del hijo pródigo, que en tiempos normales por sí solo era garantía, ni la presencia del Toluca y su buen juego, que además representaba el morbo de tener al Chepo de la Torre en el banquillo, el técnico que alejó al Bofo del redil, seducieron a unos seguidores que parece que no olvidan la ausencia de liguillas y cuestionan ya una cacareada filosofía que por demás no aparece.
El sábado, sin embargo, el equipo apeló a la rapidez. Por momentos el juego vertical le dio la razón a Vergara. Abrazadas en una baraja ofensiva amplia, las chivas derrotaron a unos diablos medianos y de paso corroboraron al nieto de don Tomás Balcázar. Asistimos a ver el regreso del Bofo y nos topamos en cambio con un jugador de calvicie prematura, con cara de niño, que parece se ha tomado su herencia futbolística muy en serio.
El Chicharito es el prototipo del jugador que promueve Vergara. Es rápido, inteligente, sumiso, con una facilidad de palabra inusual para su edad y condición, y demasiada buena persona para ser delantero. Hernández aún respeta demasiado al referente goleador del rebaño. El sábado lo evidenció. Cuando tenía para colocar el dos-cero, después de haber hecho un gol que hasta sorprendió a él mismo, un centro mal pateado que terminó techando a Talavera, decidió intentar habilitar a un Bravo que no acaba por superar su fracaso europeo. Pero dos minutos después Hernández colocó el segundo. Posee una rápida recuperación mental, quizá tanto como sus piernas. Entonces hubo una respuesta roja, porque el Toluca es demasiado equipo como para permitir deslices, y apareció Esquivel a rematar de media vuelta una triangulación de Mancilla. Pero fue todo lo que permitió Michel, habrá que empezar a engrosar el panteón chivista con este portero.
En el segundo lapso el Guadalajara cinceló la ventaja. Una carrera digna de su mote le permitió a Medina enfrentar a Talavera como lo viene haciendo hace ya varios semestres, con el meta que sea, en equipo o en selección, y esta vez no falló como es también su costumbre. Un tres-uno para resaltar las virtudes del equipo y permitir el ingreso de Bautista. Tanto que sufrió el Guadalajara por encontrar ese lateral por derecha (Martínez, Carmona, Amaury) y resultó que lo tenía en casa. Esparza puso una asistencia a gol y se vio tremendamente confiable en todo el juego. Con el partido resuelto entró Bautista. Apareció con su pelo oxigenado, sus kilos de más, su desparpajo y desfachatez de siempre, y su inusual precisión que arrastra ya dos años. Fuerte tendrá que trabajar el Bofo si quiere realizar su sueño de jugar una copa del Mundo.
Las chivas apuestan a la rapidez, y eso ya es noticia. El equipo tiene los elementos adecuados para realizar un fútbol tremendamente vertical. Antier sólo desentonó Bravo. El sinaloense salió abucheado del Jalisco.