Habrá que observar el tiempo para medir los límites de Hernández. Por lo pronto, de tres, tres. Seis goles apunta el delantero (dos por partido) en un inusitado arranque. Hoy le tocó resolver un juego tremendo, ante unos Tecos dignos, que montaron pelea y de buena forma hasta diez minutos antes de acabado el cotejo; entonces se derrumbaron, la rapidez rojiblanca los mareó para arrebatarles un triunfo que hasta ese momento merecían de sobra. Acusaron recibo de su viaje a Suramérica. Tanta sorpresa causó su pie en la Libertadores para estos Estudiantes que parece tomaron en curva hasta a su propio dueño, el equipo tiene plantilla limitada para afrontar dos torneos.
Eso no le importó al Guadalajara, que se dio el lujo de encajar dos goles, y con quince minutos por disputa metió el acelerador para darle la vuelta y apuntar su tercer victoria del Bicentenario. Habrá que voltear a ver a estas chivas, son garantía de buen juego, y lo más atractivo es que dejan jugar. Tal parece que el silogismo se resuelve así: donde juega el Guadalajara habrá goles. Los Tecos lo entendieron desde el arranque, si van a caer goles que sean nuestros, dijeron.
Hay un punto débil en el rebaño, lo acusó la temporada pasada, de hecho lo viene exhibiendo desde que el Maza abandonó al equipo. La defensa no se coordina de forma adecuada y sufre ante el regate. Hoy lo demostró Sambueza, dejó en el camino a tres, barrida incluida, y sirvió a la aparición del Pony; el chileno trae un romance de ya años, tal parece que el tiempo lo vuelve más fino, colocó el botín para empujar el balón y sellar esa jugada tremenda del argentino. Con unas chivas aturdidas, que no lograban descifrar el juego, imprecisas por su aceleración a destiempo, volvió a aparecer el Pony. Esta vez se internó por la derecha y tuvo tiempo para levantar la mirada; cuando se le concede tiempo al chileno, dueño de una técnica depurada, la cosa generalmente termina en gol. Mandó un centro medido a la entrada de Bareyro y éste cabeceó abajo de Michel. Con tiempo escaso en el reloj parecía que los Estudiantes se apuntaban su primer triunfo. Entonces Real decidió quemar todas sus opciones. Le dio entrada al Bofo, a Fabián y a Arellano. El Jalisco volvió a chiflar la salida de Bravo. El sinaloense se ha tenido que tragar la hegemonía del Chicharito. Los cambios fueron determinantes en el aviso, no en la remontada, y Herrera reaccionó tarde. El Guadalajara se adueñó del balón entonces y no lo soltó más. Fue una reacción relámpago, tres goles en siete minutos y la determinación de Hernández para encabezar la voltereta. Soberbio su primer gol, excelso el segundo. Sería una insensatez de Aguirre si no voltea a mirar al chico. Pero démosle tiempo al Chicharito, él nos enseñará sus defectos.
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