El Guadalajara pagó factura antier por su desliz con Ramoncito. Media taquilla reportó en unos aficionados resentidos que parece que se cansan de los desaciertos de Vergara. Ni el regreso del hijo pródigo, que en tiempos normales por sí solo era garantía, ni la presencia del Toluca y su buen juego, que además representaba el morbo de tener al Chepo de la Torre en el banquillo, el técnico que alejó al Bofo del redil, seducieron a unos seguidores que parece que no olvidan la ausencia de liguillas y cuestionan ya una cacareada filosofía que por demás no aparece.
El sábado, sin embargo, el equipo apeló a la rapidez. Por momentos el juego vertical le dio la razón a Vergara. Abrazadas en una baraja ofensiva amplia, las chivas derrotaron a unos diablos medianos y de paso corroboraron al nieto de don Tomás Balcázar. Asistimos a ver el regreso del Bofo y nos topamos en cambio con un jugador de calvicie prematura, con cara de niño, que parece se ha tomado su herencia futbolística muy en serio.
El Chicharito es el prototipo del jugador que promueve Vergara. Es rápido, inteligente, sumiso, con una facilidad de palabra inusual para su edad y condición, y demasiada buena persona para ser delantero. Hernández aún respeta demasiado al referente goleador del rebaño. El sábado lo evidenció. Cuando tenía para colocar el dos-cero, después de haber hecho un gol que hasta sorprendió a él mismo, un centro mal pateado que terminó techando a Talavera, decidió intentar habilitar a un Bravo que no acaba por superar su fracaso europeo. Pero dos minutos después Hernández colocó el segundo. Posee una rápida recuperación mental, quizá tanto como sus piernas. Entonces hubo una respuesta roja, porque el Toluca es demasiado equipo como para permitir deslices, y apareció Esquivel a rematar de media vuelta una triangulación de Mancilla. Pero fue todo lo que permitió Michel, habrá que empezar a engrosar el panteón chivista con este portero.
En el segundo lapso el Guadalajara cinceló la ventaja. Una carrera digna de su mote le permitió a Medina enfrentar a Talavera como lo viene haciendo hace ya varios semestres, con el meta que sea, en equipo o en selección, y esta vez no falló como es también su costumbre. Un tres-uno para resaltar las virtudes del equipo y permitir el ingreso de Bautista. Tanto que sufrió el Guadalajara por encontrar ese lateral por derecha (Martínez, Carmona, Amaury) y resultó que lo tenía en casa. Esparza puso una asistencia a gol y se vio tremendamente confiable en todo el juego. Con el partido resuelto entró Bautista. Apareció con su pelo oxigenado, sus kilos de más, su desparpajo y desfachatez de siempre, y su inusual precisión que arrastra ya dos años. Fuerte tendrá que trabajar el Bofo si quiere realizar su sueño de jugar una copa del Mundo.
Las chivas apuestan a la rapidez, y eso ya es noticia. El equipo tiene los elementos adecuados para realizar un fútbol tremendamente vertical. Antier sólo desentonó Bravo. El sinaloense salió abucheado del Jalisco.
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