martes, 16 de febrero de 2010

El Lyon mete en aprietos a un Madrid contemplativo

Herido salió el Madrid en su visita al Gerland. Perseguido por las secuelas de las cinco eliminaciones consecutivas en octavos en Europa, el equipo merengue sólo pudo despabilar algunos malabares de Cristiano. Con su estandarte europeo relegado a la banca, el Madrid se vio opaco, acusando recibo por un Huguaín que a todas luces porta menor fútbol que cualquiera de los dos delanteros argentinos del Lyon, y eso es mucho decir. Lisandro y Delgado preocuparon constantemente una defensa blanca aturdida, y aprovecharon por izquierda la delgadez de Marcelo. El brasileño se vio chico en esta cita que exigía el mayor tamaño, como chico se vio el Madrid.
Sólo Cristiano se aventuró a romper el renglón. Pero sus combinaciones artificiosas no fueron suficientes para enderezar el entuerto. El portugués se infla en las citas duras, bufa, fija la mirada y arranca cual toro cebú, pero no encontró hoy eco en unos compañeros tiesos. Ni Kaká se aprestó a tejer jugadas, ni Alonso tuvo la mirada fina. Pellegrini nunca volteó a ver a Raúl. Se decidió por un Benzemá flojo, que exhibió pocas ganas de herir a su antiguo equipo. El francés no se encuentra en este Madrid.
Ante la contemplación española, el Lyon asestó un tremendo disparo de Makoun, y estrelló el segundo en la madera en un tiro de aire del Chelito. El gol francés fue prodigioso. En una descolgada rápida Makoun no pensó siquiera en soltar la bola, soltó un zapatazo que tomó una curva hacia afuera, lejos de la estirada de Casillas.
Parece que la desventaja es factible remontarla en Chamartín; pero este Madrid ya está en aprietos en Europa de nueva cuenta. La no lejana final en el Bernabéu deberá ser motivo suficiente para cambiar de rumbo. En eso tiene los ojos fijos Cristiano.

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