lunes, 15 de febrero de 2010

Cinco juegos, cinco triunfos

El Guadalajara anotó el sábado su quinta victoria consecutiva. Inicio de torneo contundente para el rebaño. Ni aquellas gloriosas chivas del Campeonísimo pudieron conseguir tal arranque. De paso, esperanzado en igualar la marca del Gaby García (7 juegos anotando por lo menos un gol), el Chicharito firmó su octava diana. Gol tremendo, al minuto de juego, agarrando de bote pronto, de zurda y a la media vuelta, un cobro de falta por parte del Bofo.
Real resolvió la duda de la semana en el redil alineando a Bautista. Ante la baja por lesión de Mejía, el técnico pensó más en la vigilancia de su patrón. Fue una desición buscando el aplauso, y el cuadro bajo del chiverío lo resintió ante un Atlante que pudo llevarse premio pero que no encontró las piernas finas. Ahí queda la lección: el juego relajado del Bofo le estorba a estas alocadas chivas. Araujo terminó fundido, jamás encontró a un compañero que lo auxiliara en la recuperación de la pelota. El desparpajo y la gordura del Bofo evidenciaron a una defensa que de por sí no es muy confiable. El Atlante se paró ante Michel las ocasiones suficientes. Adolece de efectividad este Atlante, se les ve inseguros, cansados de mirar al Profe y escuchar sus mismos gritos desde hace años.
El Guadalajara apuesta por pegar primero, y pegar dos veces. A los seis minutos ya ganaba hasta con cierta facilidad. Una combinación entre Medina y Hernández colocó a aquél al filo del área grande, allí pisó la pelota y pegó de zurda intentando clarear a Vilar, el balón rasgó la pierna de un defensa y logró el objetivo del sinaloense, todavía Vilar alcanzó a arañar el esférico, pero no con la suficiente fuerza para evitar la anotación. Ante semejante panorama las chivas se soltaron en un vendaval, hasta que los pulmones de Araujo brindaron la protección necesaria. Cuando el canterano reventó, el equipo evidenció sus peores males. Estas chivas no necesitan a Bautista. No ensambla con unos jugadores cuya principal virtud es la explosión. Triunfo dudoso.

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