El Barça llegó hoy a San Siro para corroborar su indigestión con Mourinho. Triunfo lacerante del Inter, que supo en todo momento topar la media cancha con la multiplicación de Motta y Pandev y arrinconar a Xavi cortándole las afluencias del balón. Sin el cuero, el catalán anuncia su filiación a los centrocampistas normales. Tampoco apareció Messi, deambulante en el encuentro, invitado a regatear todo el tiempo por su derecha, donde se duda su reinado futbolístico.
Controló la bola el Barça; pero el partido jamás lo perdió de vista Mourinho; movía sus piezas a discreción, preparando la desdoblada con la que le tiene tomada la medida a los culés. Fueron quince minutos iniciales en los que los de Guardiola trataron de sintonizar, de desarrollar su fútbol cautivador; pero a cada inventiva culé respondía Mourinho con viveza. Hasta que Cambiasso se cansó de perseguir a Maxwell y éste avanzó complacido por la izquierda; Lucio lo vio pasar y Samuel tirar el centro retrasado; allí llegó Pedro para seguir anotando su nombre en los goles definitorios, al menos eso se creyó en Milán. Aún no se vislumbraba el golpe bajo de Mourinho.
Entonces el Inter comenzó a avisar lo que traía tras el guante. Primero fue Etoó probando la solvencia de Valdés; luego Milito avorazándose ante el servicio claro al camerunés. Y fue el argentino quien no perdonó en su segundo chance. Tras recibir el balón en el área mira de reojo a Sneijder y lo planta ante Valdés, el holandés empuja y suelta la remontada interina. Fue una desubicación defensiva blaugrana desesperante, donde Alves quedó en el limbo y los centrales no se repartieron la marcación ante la buena jugada colectiva milanista.
Mourinho tenía el juego en el terreno soñado. No le importaba el aparente dominio del Barça. Al inicio del segundo tiempo preparó la mortaja con la que amenaza sacar a los de Guardiola de Europa. Fue una ráfaga. Un zarpazo y otro. Dos goles que llevaron a Milito, anotador de uno, al lugar donde al principio reclamaba Messi. Maicon entrevió la delgadez blaugrana en el hombre a hombre; este Barça es tan guapo que hasta para defenderse amerita la participación de todos. Eso lo disolvió el brasileño a músculo puro, llegando frente a Valdés y convirtiendo un gol con las tripas, gol que casi mata las esperanzas barcelonistas.
No le valieron a Guardiola hoy sus movimientos. Sacó a Ibrahimovic para mostrarnos una vez más la deficiencia del sueco en las citas grandes y metió a Abidal para soltar a Maxwell, en un intento de volver efectiva la zanja que hizo el lateral en la defensa interina en el primer tiempo. No hubo nada. Difícilmente Mourinho comete dos veces el mismo error. Pep intentó también con Piqué en la punta; pero el catalán sólo exhibió torpeza ante dos bolas que le quedaron para ser empujadas a las redes. A algo más tendrá que apelar el Barça si quiere llegar a Madrid. Necesita la mejor versión, ante este Inter que ya se regodea de la mano de Mourinho. Para vencer al portugués el Barça requiere su mejor versión, y la pierna exquisita de Messi, hoy anónimo.
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Señor de Ruiz:
ResponderEliminarYa sé que el comentario debería hacer alusión al contenido de la entrada, pero a falta de mejor vía de comunicación, y bajo el concepto de que no soy muy entendida en temas deportivos, le comento que la cita de Kenzaburo la extraje de "El libro del té"...
y no es de Kenzaburo, vaya a mi paginucha, por favor, ya que gracias a usted corregí una fe de erratotas...
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