martes, 27 de abril de 2010

Wir fahren nach Madrid

El Bayern volvió a Europa, nueve años después. Lo hizo montado en la zurda de Robben, en su regate eterno hacia dentro, el de siempre, tan conocido que por más que se le prevenga resulta letal. Hoy no marcó; pero su juego le regaló la noche a Olic, anotador de los tres tantos con los que el equipo alemán espera ya rival en Madrid. Así son las cosas con este Bayern, un tractor en lo físico, la mentalidad inexpugnable alemana y la lectura efectiva de Van Gaal. Tan sapiente es el holandés que se da el lujo de retirar a Robben, como lo hizo en el primer juego a pesar de las rabietas del pupilo. Las circunstancias del juego le dan la razón.
Nunca se desespera Van Gaal, ni ante el United tres-cero abajo, siempre mirando de reojo, olfateando el punto débil del rival para explotarlo. Hoy bastó muy poco. El Lyon llegó espantado al Stade Gerland, ni un asomo, maniatado por verse por vez primera en semifinales en champions. Y el Bayern recurrió sólo a su carrocería. Una sola arma para plantarse poderoso en la final. Dominó el juego de principio a fin, cada vez que quiso, desde el minuto dos cuando Olic avisaba ya de su noche y robó un balón en la salida lyonés y sirvió el primero a Müller; el alemán voló increíblemente su disparo. Pero se recuperó en su segundo chance, como lo exige la historia teutona, y devolvió el favor al croata. Olic anotaba el primero tras controlar y dar la media vuelta. El juego estaba ya sentenciado.
Escaso de recursos se vio el Lyon, y escaso también de méritos. Ante la ratonería de Claude Puel, el técnico francés, el Bayern se adueñó de la media cancha y llevó el juego lejos de Butt. Sólo era cuestión del transcurrir del tiempo para que el conjunto bávaro volviera a anotar. Lo hizo el croata, en dos ocasiones más, y se guardaron otros cuantos para el partido bravo. La poca resistencia francesa determinó un concierto de errores en los delanteros visitantes que bien pudieron haber sacado una mayor renta, tan fácil que le resultó el juego.
Ahora el Bayern buscará su quinta y para eso recurrirá de nueva cuenta a Robben. Tan grande es el holandés que se atreve a cargar con todo el equipo, hasta con las groserías de Ribéry.

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