Jugar al fútbol conlleva orden, aventura, y tres resultados posibles. Cuando un equipo salta a la yerba a buscar un resultado y deja en los vestidores la dosis de placer requerida en los juegos, generalmente lo que se obtiene es la derrota. Eso le pasó el sábado al Guadalajara en Tuxtla. Puesta la mirada en extender la racha de victorias, las chivas salieron tiesas al Víctor Manuel Reyna y acusaron recibo de su defensa lenta y descordinada. Cuatro goles encajados no fueron desproporcionados. Jaguares evidenció a un Guadalajara anodino, torpe y apático, producto de esa falsa hilera de victorias iniciales.
No le sienta el estadio al Bofo. Ahí se pasó bastante tiempo sobándose el estómago, atosigado por demostrarle a Vergara un regreso que pasaba más por tiempos pasados que presentes. Durante la semana habló de las ganas que tenía de ganarle a Chiapas, una especie de revancha personal; pero Bautista no es hombre de compromisos, tiende a esconderse entre la infantería cuando las cosas no salen bien. Se lo reprochó Lavolpe una y otro vez y lo dejó fuera del mundial, en ese 2006 cuando el Bofo jugaba mejor que nunca y tuvo a Boca en el templete del ridículo. Se lo ha venido enjaretando también Aguirre, excluyéndolo de las listas porque Bautista deja los riñones en su casa. Ante la bravura y el empuje y los cuatro pulmones que exige Aguirre a los seleccionados, el Bofo sólo es capaz de ofrecer destellos a cuentagotas. Poca oferta. Es claro ya que Bautista no irá a Suráfrica.
Venía el Guadalajara arrastrando una sonidera de buen fútbol, robando tabloides por haber conseguido ocho victorias en fila, cosa inédita en la historia de nuestro fútbol, y por haber colocado en el escaparate a Hernández, desde ya uno de los veintitrés mundialistas; y venía jaguares con una espantosa carga de no ganar en su casa en un año. Aparente pronóstico fácil. Pero ocurrió lo impensado. Una bala que salió de la pierna derecha de Jorge Hernández abrió un surco tremendo en la estima chiapaneca y entonces se sintieron capaces de quitarle la racha al chiverío. Apareció Danilinho para abrir avenidas y plantar frente a Michel a sus compañeros. El tercer gol fue una obra pefecta: habilidad, rapidez, engaño y definición. Fútbol total.
Real tendrá que repensar su formación. Los mejores juegos del rebaño ocurrieron con Araujo y Mejía sobre el campo. El sábado, Araujo quedó fundido por la humedad y no le brindó sostén al equipo. Incluir a Mejía en el once inicial sería la opción lógica luego de la zarandeada en Tuxtla. Pero eso no sería bien visto en Verde Valle.
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