sábado, 12 de junio de 2010

Calamity Green


Lo había presentido Capello. La mente sagaz del ténico italiano había detectado desde hace rato la inoperancia de los arqueros ingleses. Cansado de buscar titular en la liga Premier, y quisquilloso extremista en formar sus equipos a partir del meta, lo anduvo buscando en las otras divisiones inglesas. Pero parece que el puesto es agónico en la isla. Capello no encontró el sucesor de Banks. Hoy Inglaterra se tuvo que tragar un empate por un error espantoso de la calamidad Green.
Mejor no podía empezar el cuadro inglés, encontrando un gol en las piernas de Gerard; una pared vistosa y efectiva con Heskey posicionó al del Liverpool frente a Howard, definió como él sabe, tocando apenas la pelota, desviándola nada más del alcance del meta estadounidense. Y parecía que los ingleses se encaminaban a una victoria cómoda. Lennon mantuvo siempre la amenaza por derecha, Rooney aguardando una, Gerard apareciendo por todas partes, Lampard multiplicándose en el medio campo; pero en unas veces era la precipitación inglesa y en otras la opotuna salida de Howard. Inglaterra no conseguía aumentar la ventaja. Y eso, frente a los gringos, significa dejarlos vivir y prestarles espadas para su defensa. El equipo americano gira en torno a las piernas de Donovan, tan altivo como incansable. El diez estadounidense se planta en terrenos oportunos y no se esconde, se le ponga en frente a cualquiera. En un centro al área, Donovan le regaló una opción a Altidore. El ariete la desperdició. Donovan se mantuvo constante, ayudando a recuperar la bola, lanzando latigazos a la velocidad de Altidore. Pero fue Dempsey quien alcanzó el empate, donde menos se esperaba para los americanos; pero donde Capello suponía su tendón de Aquiles. Un disparo lejano de Dempsey, tras eliminar a Gerard, llegó sin nada a las manos de Green: el jabulami botó antes y el meta le perdió la vista, lo esperaba arrodillado ya, con las dos manos, pero el balón lo fildeó pésimo y se fue a las redes. Capello se lamentó, dando la espalda. Estados Unidos alcanzaba la igualdad de manera fortuita.
El partdo se resolvió en una cosa de músculos y carreras de bisontes, lo que mejor saben hacer ambos. Inglaterra volvió a perdonar; Estados Unidos casi anota con Altidore. Capello mandó con todo, hasta con la torre Crouch. No hubo nada. Es evidente que esta Inglaterra es débil en las dos áreas. En los tres palos es un desastre; en la delantera no encuentra el socio de Rooney.

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