jueves, 17 de junio de 2010

Ordem e progresso


Ganó Brasil; esperado. Lo hizo recurriendo a una lógica que lo niega a sí mismo; con Dunga en el banquillo, igual es esperado. Así resolvió Brasil en el 94 su escasez de títulos mundiales desde el México 70. Las selecciones cariocas, abanderadas perennes del fútbol vistoso, fueron quedando eliminadas por selecciones oportunistas que esperaban un error de los no muy fiables entonces defensas brasileños. Parreira lo resolvió en el 94 sacrificando a Raí, el hermano de Sócrates, por un Mazinho tronco e indecoroso, pero efectísimo en la marca y en la recuperación de la bola. Brasil campeonó teniendo como referencia a Dunga, hoy técnico. A eso apuesta de nueva cuenta Brasil. Eliminados Ronaldinho y Adriano, Dunga sólo tiene delanteros cumplidores, no fantasistas.
La historia le reclama espectáculo; eso a él no le apura. Mantiene su fe en una buena defensa, teniendo al mejor arquero del mundo, a defensas de respeto, a dos pivotes incansables y a un lateral que es digno sucesor de Cafú. Maicon le resolvió el juego en un disparo inverosímil, cuando se coló por derecha y lanzó un tiro sin ángulo que sorprendió a Ri Myong Guk. Eso hubiera bastado; pero Robinho se acordó que era brasileño y metió un pase preciso a la llegada de Elano.
Kaká no dio noticias, contagiado al parecer por la disciplina que exige su técnico. Fabiano anduvo igual ausente. Robinho intentando hacer malabares, sean eficaces o no. Ante el ensayo brasileño, respondieron los norcoreanos, más por hacer sonreír a su líder militar que por otra cosa; encontraron un gol en una internada de Ji Yun Nam, un gol precioso, haciendo un tajo en el sector derecho brasileño. Premio para Corea, que se lanzó por el empate con un entusiasmo inquebrantable, como lo exige su líder, pero que no lo encontró porque para atacar a Brasil se necesitan muchas más cosas. Ahí sí responde el equipo de Dunga, sobrio y hermanado en defensa.
No habrá que buscar el juego bonito en Brasil, porque parecen que sus jugadores padecen pubalgia. Hoy, el equipo de Dunga se refugia en el lema que muestra su bandera.

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